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A pesar de las condiciones climáticas extremosas, la geografía agreste, la flora y fauna desconocidas, nuestros antepasados fundaron ciudades con alcaldías, escuelas e iglesias; construyeron vías, puentes, acueductos; sembraron semillas y cosecharon frutos que luego conservaron como dulces o vinos. Ellos nos heredaron numerosas tradiciones como el sarape, ciudades que devinieron motores de desarrollo, o villas que se volvieron pueblos mágicos; además, nos trazaron este interminable camino. Así, con ese mismo espíritu pero apoyados con las ventajas de la tecnología y de las ciencias pedagógicas y educativas, los coahuilenses continúan con esa labor titánica. En nombre de los hombres y de las mujeres que forjaron Coahuila de Zaragoza, los coahuilenses les dan la bienvenida y los invitan a recorrer sus paisajes, ciudades, pueblos, museos, teatros, zonas verdes protegidas y arqueológicas que relatan los episodios extraordinarios de nuestros ancestros.

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