foto de Chihuahua

 

Chihuahua tierra de contrastes, como lo evidencia la geografía física y humana del Estado. La agreste serranía con sus profundas barrancas, hábitat de cuatro etnias originales: Rarámuri, Tepehuana, Guarijía y Pima; el llano, la parte central, con la presencia de mestizos y blancos emigrados de otras lejanas tierras y, el desierto, profundo, imponente y lindero físico del país. Cada uno con sus particularidades han construido la cultura chihuahuense, nuestro particular modo de vivir y reelaborar la realidad y sus circunstancias.

Los Seremos

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Lengua
Español

Ubicación
País: México
Estado: Chihuahua
Municipio: Allende
Localidad: VALLE DE IGNACIO ALLENDE

A través de la memoria colectiva e histórica de los habitantes de este pueblo en Chihuahua, es que se conserva la tradición de festejar el Día de Todos los Santos, o como se le llama en el lugar, Día de los Angelitos, la noche del 1º de noviembre de cada año con la preparación de grupos de jóvenes o niños, cinco o seis, que escenifican la muerte de uno de ellos. Al atardecer de ese día, principalmente en los puntos más poblados de la localidad, se observan muchos de estos grupos en los que uno de los integrantes finge ser el angelito muerto, recostándose sobre un costal y a quien sus compañeros cubren con una sábana blanca, sosteniendo una vela y un crucifijo. A su vez, los demás niños se hincan alrededor y tras persignarse, rezan un Padrenuestro y un Avemaría, concluyendo con un canto singular. Posteriormente, solicitan obsequios como alimentos o dinero. Al final de la jornada, se reparten lo obtenido entre los integrantes del grupo.

El sistema normativo de los rarámuri de Chihuahua, México

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Lengua
Español

Ubicación
País: México
Estado: Chihuahua
Municipio: Balleza
Localidad: BACASOACHI

Las fuentes con que se cuentan para conocer los antecedentes de la organización política del grupo rarámuri provienen de la arqueología y sobre todo de las crónicas de los primeros misioneros y evangelizadores jesuitas en la Sierra Tarahumara en la primera década del siglo XVII. El presente modelo de organización política rarámuri es una combinación de las pautas precolombinas del grupo y de las formas introducidas por el sistema colonial novohispano. Este logró consolidarse en la mayor parte del territorio serrano habitado por este pueblo, especialmente en los pueblos de mayor influencia jesuita. La configuración de este sistema político se realizó desde los primeros años del siglo XVII hasta 1767, con el mandato real de expulsar a la orden ignaciana del territorio de la Nueva España (Morales, 2005). Las misiones de la tarahumara quedaron hasta el primer tercio del siglo XIX a cargo de la orden Franciscana y el clero secular de Durango con quienes ... La actividad económica fundamentada en un sistema forrajero y protoagrícola, un patrón de asentamiento disperso y de movilidad estival de la cumbre a la barranca permitieron que se desarrollara una estructura política descentralizada, basada en órdenes de parentesco, con jefaturas administrativas y liderazgos militares temporales que dependía de los principales ó caciques en tiempos de paz, y de líderes guerreros en tiempos de conflicto (Deeds, 1992 y Gotés, 1988 en Morales, op. cit). Estas formas de autoridad tenían una duración en función de eventos específicos, por lo que no poseían un carácter permanente. El principal rarámuri, por ejemplo no tomaba decisiones ni daba órdenes por sí mismo, en todo caso coordinaba actividades cooperativas comunitarias y actuaba como mediador en caso de disputas. Los líderes guerreros tenían delegada la función de dirigir contingentes en determinados objetivos bélicos. La organización rarámuri podía articular a la población en varios segmentos territoriales para enfrentar a otros grupos, sobre todo los ódamis con quienes mantenían frecuentes enfrentamientos. Los principales o caciques y los líderes guerreros, quienes se identificaban por la lanza que portaban, mantenían reuniones y consultas denominadas tlatoles. Ahí se trataban asuntos de interés comunitario y bélico. El owirúame o curandero también contaba con influencia y poder ritual y político. Su capacidad de mediación con las divinidades y sus conocimentos medicos, le dotaban del poder de conducir rituales que definirían el éxito de la salud, la caza y las actividades hortícolas del grueso de la población, por lo cual era tanto respetado como temido (González, 1987 y Hillerkuss, 1992 en Morales, op. cit). En general, grupos como los chínipas, témoris, guazapares, varogíos, pimas, tepehuanes, tarahumaras, conchos, jobas y tubares contaba con numerosos caciques con jurisdicciones geográficas que comprendían varias rancherías ó asentamientos dispersos. Había caciques para tiempos ordinarios de paz y jefes militares en tiempos de guerra. Entre los caciques existían jerarquías y las autoridades se caracterizaban por su avanzada edad (Íbid). En el proceso evangelizador los principales objetivos se enfocaban a concentrar a los rarámuri en pueblos de misión, a introducir las prácticas económicas como la ganadería y la agricultura, así como la doctrina católica, y a lograr una producción agrícola suficiente para la satisfacción de las necesidades de las misiones y de otros centros de población colonial. Para que estas metas pudieran ser alcanzadas los religiosos formaron entre los indígenas cuerpos de gobiernos en todos los pueblos misionales con el objeto de mantener el orden y verificar el cumplimiento de las actividades encomendadas a la población congregada. En el sistema jerárquico introducido por los jesuitas los oficiales a cargo observarían el buen comportamiento en los ámbitos civil y religioso . Este esquema tenía definidas por un lado las funciones civil y jurídica, cuya responsabilidad recaía en los gobernadores nativos, junto con sus auxiliares, alcaldes, generales, alguaciles, capitanes y soldados. Por el otro lado serían los fiscales, fiscales mayores, doctrineros, temastianes, maestros y tenanches quienes se encargarían de las funciones religiosas, particularmente lo concerniente a la iglesia ó templo, y al adoctrinamiento católico de la población. Su nombramiento recaía en los rarámuri de mayor prestigio entre su gente (León, 1992; González, op. cit, Morales, op. cit). Estos cargos fueron ocupados por líderes, caciques, principales, y en ocasiones curanderos, en buena medida dada su capacidad de influir a su pueblo. A las nuevas autoridades se les hacía entrega de una vara o bastón como símbolo de mando e insignia del cargo ostentado. Antes de la instauración de este modelo, las autoridades que portaban lanzas se conocían como selígame, que significaba portador de lanza (de selaka, lanza) . A partir de este hecho, en el sistema alentado por los jesuitas, al gobernador se le nombró siríame, y al cuerpo de gobernadores, serígame. El resto de los cargos provienen de un castellano raramurizado ó del nahuatl, con variantes en cada pueblo, como pueden ser fiscali, capitáni, sontari, alguasi, genrali, mayora ó mayori, mestro, temastián y tenanche. Con el fin de convencer para la aceptación de un cargo a las personas con caractrísticas de líderes se recurría a prebendas ó prerrogativas (comida, vestido, herramientas, tierras, ó ganado) (Bennett y Zingg, 1986; León, 1992; Morales, op. cit). Los primeros nombramientos fueron dirigidos a cubrir las funciones de la administración religiosa, pero paulatinamente fueron introducidos otros cargos relacionados con el mantenimiento del orden ó la policía interna de los pueblos de misión. Responsabilidades relativas a la seguridad, como alcaldes, generales y soldados se incluyeron hasta la segunda mitad del siglo XVII. Estos cargos se encontraban basados en los esquemas de mando de los conquistadores, y comenzaron a implantarse entre los años 1630-1640. En las últimas décadas del siglo XVII, con la ausencia de los jesuitas en el territorio, los nombramientos de las autoridades ya eran efectuados por los propios rarámuri por medio de una consulta general. La acción evangelizadora y colonial no siempre fue bien recibida por la población nativa, por lo que frecuentemente se daban acciones de resistencia tanto pacífica como bélica, así como el repliegue hasta territorios de difícil acceso. La población que se resistió culturalmente a la evangelización fue calificada por los jesuitas como gentil, pagana ó cimarrona. Estos pueblos aceptaron muchas de las prácticas religiosas del catolicismo, y particularmente rechazaron los sacramentos del bautismo y del matrimonio. En cuanto al sistema de gobierno, los gentiles adoptaron algunas funciones y dejaron de lado las que cumplían con obligaciones religiosas. En la actualidad aún existen pueblos gentiles como los de Choreachi y otros del ejido de Aboreachi. Por otro lado, durante el siglo XVII, en los periodos ocurridos entre 1646-1653, y la década de 1690, ante los excesos e imposiciones de la acción colonial ocurrieron un conjunto de levantamientos que fueron finalmente apaciguados y no representaron amenaza alguna al orden político de la Nueva Vizcaya (González, 1994, 1987; Kennedy, 1970). A pesar de las dificultades para establecer un sistema de pueblos, de la insubordinación oculta hacia las autoridades hispanas y del poco control efectivo que éstas lograron sobre los habitantes de la Sierra Tarahumara, el modelo político impuesto por los misioneros aún sigue teniendo vigencia en los pueblos de la región. Más que como una imposición este fenómeno se nos presenta como un proceso de adaptación por parte de los propios indígenas (Saucedo, et al, inédito).

La carrera de bola rarámuri/tarahumara, Ralajípame- y la de aro -Ariweta-

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Lengua
Español

Ubicación
País: México
Estado: Chihuahua
Municipio: Chihuahua
Localidad: CHIHUAHUA

Concentrados en la zona alta del oeste del estado de Chihuahua, en la región denominada sierra Tarahumara y que corresponde a una vasta porción de la Sierra Madre Occidental (aproximadamente 60,000 km2, habitan poco más de 75,000 rarámuris (comúnmente llamados tarahumaras por los no indígenas mexicanos y extranjeros), según las últimas estimaciones demográficas oficiales (CDI-PNUD,2006) sin duda el más numerosos de los pueblos originarios del noroeste de México. Cuando los españoles tuvieron contacto con los tarahumaras, en la primera parte del siglo XVII, los indígenas estaban ya muy interesados en realizar juegos que implicaban las apuestas. En efecto, en ese siglo y el siguiente, las relaciones (descripciones) jesuitas de Ratkay (1685) y Stteffel [Circa, 1767] muestran claramente el interés de los tarahumaras por los juegos. También, y como lo demuestra la literatura etnográfica actual, los rarámuri contemporáneos continúan practícándolos, en especial el de la carrera de bola, y por ello con cierta facilidad podría suponerse que constituye la persistencia de una práctica prehispánica e históricamente ancestral. Sin embargo, (Pennington, 1970) afirma, como lo demuestran ampliamente los materiales en los archivos de documentación histórica, esta actividad es aparentemente una reciente adquisición -sobre todo en la utilización de la pelota confeccionada con madera- en el modo de vida indígena de este grupo, apoyándose fundamentalmente para ello en lo que denomina como evidencia adicional para la falta de antiguedad [sic.] de la carrera de bola...el hecho de que en ninguno de los sitios arqueológicos excavados hasta ahora [y cita para concluir su aserto el Report on the Archeology of Southern Chihuahua que Robert M. Zingg, elaboró para la University of Denver en el año de 1940] se ha encontrado una pelota de madera. (Pennington, 1970:4,6). Pero sobre este asunto, y hay que decirlo sin ambages: actualmente es lamentable y constatable la ausencia de una tradición de investigación arqueológica mexicana sistemática con respecto a su región noroeste -por ejemplo como la desarrollada en el llamado southwest del territorio de los Estados Unidos-- lo que permitiría en el dilema teórico planteado por nuestro autor, al que ciertamente califica como un problema de difusión, al menos concederle como se menciona coloquialmente el beneficio de la duda, considerando con la seriedad académica debida su sugerente insinuación teórica, sin perder de vista la época en que la formuló. Sin embargo, en este escueto ensayo, Pennington realiza una breve descripción de la carrera de bola [que] deriva de observaciones de campo realizadas por él en 1955 que, por supuesto, demuestran su innegable perspicacia etnográfica -- y lo conducen a categóricamente afirmar que estas costumbres representan los principale ritos mágico-religiosos asociados con la carrera de bola tal como se juega entre los tarahumaras contemporáneos--, y un manejo erudito de las diferentes variables culturales de utilización de la pelota como artefacto de juego colectivo indígena en todo el continente Americano, en Mesoamérica y, obviamente, en el contexto aborigen del suroeste actual de Estados Unidos y el también actual noroeste de México en los tiempos precolombinos y su innegable -al menos es por lo que él apuesta-- difusión. Así, termina aceptando que la falta aparente de una referencia al juego anterior al siglo XVIII, y la evidencia negativa de los sitios arqueológicos, no necesariamente constituye prueba positiva de que la carrera de bola no haya sido jugada por los tarahumaras en los tiempos precolombinos. Sin embargo, hasta que no haya evidencia satisfactoria en contrario, asume que el juego (con pelota de madera) no fue practicado por los tarahumaras en el siglo XVII, y que fue adoptado por los indígenas durante el siglo XVIII, tiempo en el que reemplazó al más antiguo ulé o uláma como juego principal. Si esta suposición es correcta, entonces ¿de dónde vino la carrera de bola y cómo llegó a reemplazar al juego de pelota de hule? (Ibid.,6) La respuesta de Pennington ante esta crucial interrogante, mantiene el mismo tono de suspenso que recorre todo su trabajo: como anotamos antes --sostiene--, la oposición misionera a todos los juegos asociados con apuestas y prácticas mágico-religiosas está bien documentada a México como un todo, pero falta evidencia específica para los tarahumaras.

Agrupación lingüística Tarahumara

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Lengua
Español

Ubicación
País: México
Estado: Chihuahua
Municipio: Chínipas
Localidad: CHÍNIPAS DE ALMADA

Agrupación Lingüística de la familia yuto-nahua. Lengua que se habla en el estado de Chihuahua

Guarijío

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Lengua
Español

Ubicación
País: México
Estado: Chihuahua
Municipio: Chínipas
Localidad: CHÍNIPAS DE ALMADA

Agrupación lingüística de la familia yuto-nahua.

Agrupación lingüística Tepehuano del Norte

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Lengua
Español

Ubicación
País: México
Estado: Chihuahua
Municipio: Guachochi
Localidad: GÜAGUEACHI

Agrupación Lingüística de la familia yuto-nahua

Chapareque

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Lengua
Español

Ubicación
País: México
Estado: Chihuahua
Municipio: Guachochi
Localidad: GÜAGUEACHI

La música producida por este instrumento que se encuentra en peligro de extinción, es de orígenes muy antiguos, que se pierden en la historia de la conquista. El chapareque en un instrumento de cuerdas que se considera de origen prehispánico, basa su ejecución melódica en la producción de sonidos armónicos dentro de la cavidad bucal del ejecutante, que funciona como caja de resonancia, en el tañido de las cuerdas

Fiesta de la Virgen de Guadalupe

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Español

Ubicación
País: México
Estado: Chihuahua
Municipio: Guachochi
Localidad: GUACHOCHI

Esta fiesta se realiza el 12 de diciembre y es celebrada de manera particular por los rarámuri de Guachochi, quienes realizan mismas danzas, fuegos artificiales y comida tradicional. En particular en esta festividad se ejecuta la danza de los matachines, integrada únicamente por hombres, quienes portan en la caabeza una corona, en la mano dercha llevan una sonaja y en la izquierda una especie de abanico con listones y flores de tela. La danza es acompañada por dos músicos, quienes tocan un violín y una guitarra sextal Cabe destacar la participación del chapeyón como dirigente de los matachines, además de ser considerado como intermediario con la divinidad, es una persona de alta jerarquía y de mucho respecto entre los rarámuris.

Agrupación lingüística pima

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Lengua
Español

Ubicación
País: México
Estado: Chihuahua
Municipio: Madera
Localidad: MADERA

Agrupación lingüística de la familia yuto nahua.

Yúmare de los o'oba (pimas bajos serranos) y su tradición oral

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Lengua
Español

Ubicación
País: México
Estado: Chihuahua
Municipio: Madera
Localidad: MADERA

Los pimas bajos conforman uno de los cuatro grupos indígenas del estado de Chihuahua y junto con los Guarijíos son uno de los más pequeños demográficamente hablando. Pennington sugiere que durante la época colonial la población pima no era menor a los 6,000 individuos, cifra en la que se incluyen 1684 personas para la región montañosa. (Pennington, 1979). Los datos fluctuan de 350 a 110 habitantes para el estado de Chihuahua, sin embargo es preciso considerar si en el conteo se toma solamente el criterio de la lengua ó bien se incluye además la autoadscripción. Su lengua pertenece a la familia Yutonahua, dentro de la subfamilia pimana – ó tepimana-, que comparte con pápagos y tepehuanos.

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